Anoche dormí en mi habitación en la casa de mis padres. Al lado de mi cama una bicicleta y al lado de la bicicleta el mueble aquel que se rompió en la cocina. No he sido capaz de sentirme en casa.
Amo mi habitación del piso alquilado de Madrid, tiene todas mis cosas pero tampoco siento que sea mi hogar. A veces me agobian sus paredes.
Cuando me pregunto cuál es mi hogar la única respuesta que se me viene a la mente es tu espalda. Utilizo tus lunares como si fueran mantas para arroparme y a la hora de dormir me quedo dormida en tus caderas.
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