El azul marino siempre vuelve y cuando llega me ahoga con una almohada en una taza de café sin azúcar.
Intento cerrar mis ojos muy fuerte, como si fuera un sueño, con la ilusión de todo pase pero lo único que consigo es que mis lágrimas exploten en mil pedazos y salten por los aires sin paracaídas.
Yo me quedo aquí, llena de trozos de lágrimas de café, en una habitación azul marina.
Intento cerrar mis ojos muy fuerte, como si fuera un sueño, con la ilusión de todo pase pero lo único que consigo es que mis lágrimas exploten en mil pedazos y salten por los aires sin paracaídas.
Yo me quedo aquí, llena de trozos de lágrimas de café, en una habitación azul marina.
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