domingo, 31 de julio de 2016

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Fragmento de la obra de teatro que estoy escribiendo:

“No recuerdo cómo llegué aquí. Lo único que recuerdo es el alivio de poder sentir dolor, la primera vez en meses que era capaz de sentir algo. Un golpe: mi cabeza contra la cama y despertar aquí, en esta cama azul. Todo parecía tan oscuro, nada de túneles con luz, solo oscuridad. Es el peor sitio que mis versos podían imaginar ser escritos.

De repente abrí los ojos, abrí los ojos y pude ver una chica de piel blanca que me curaba las heridas, todas las heridas. En ese momento pude observar una especie de destello, un fuego fatuo. Era ella.

Ya sé cómo suena su risa, cómo se posicionan los músculos de la cara cuando se enfada pero hay cosas que solo me puedo imaginar. Puedo imaginar cómo baila en su cuarto. Imagino que le gusta el café frío con mucho azúcar, que va descalza por la moqueta  y sobre todo imagino que sus besos saben a nube, a nube y a café. Huele a ojos verdes y lo único que quiero es poder bailar desnudo con ella en un calendario que por primera vez no es oscuro”. 

lunes, 25 de julio de 2016

miércoles, 20 de julio de 2016

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"Me han vuelto las ganas de comerme el mundo"
Iván Ferreiro.

No sé qué es esto
pero desde que estás todo es diferente.
Sé que sigo teniendo alergia a las flores
pero desde que estás sus pétalos son más brillantes.

No sé qué es esto
pero desde que estás todo es mejor.
Sé que soy un desastre
pero desde que estás parece ser un caos bonito.

No sé qué es esto,
creo que son las ganas de comerme el mundo
y desde que estás parece que solo quiero comerte.

domingo, 17 de julio de 2016

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Contigo he aprendido lo que  son las ganas de comerse  el mundo de las que tanto habla Iván Ferreiro en su canción. También he aprendido las ganas  querer comerte a ti.

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El poeta también se merece de vez en cuando un poema.
Me miró mis cicatrices sorprendido
y me dijo que la chica que tenía delante de sus ojos no había sido,
había sido otra.
Yo le dije que no.
Yo soy cada chiste  malo, 
cada  vestido de flores,
casa sonrisa,
cada batido
y sobre todo cada cicatriz.
Yo soy cada cicatriz involuntaria
y voluntaria.
Son la prueba de que he sentido,  
de que he gritado
de que siento
de que sufro.
Son la prueba de que todavía
estoy viva. 

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Soy demasiado bajita como para estar a la altura  de las circunstancias.

lunes, 11 de julio de 2016

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Hoy mis fantasmas han vuelto, entraron en mi habitación sin llamar vestidos de azul oscuro. De vez en cuando se pasean por mis pasillos, celosos,tratando de borrar cualquier rastro de felicidad. Les gusta recordarme que por muchas cosas bonitas que me pasen ellos siempre van a estar ahí y eso no me tranquiliza, solo quiero que estés tú.