lunes, 31 de octubre de 2022

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Me he sentado a escribirte como si te debiera algo, 

como si por el simple hecho de ser mi casa y mi cobijo, te merecieras unos versos. 

Cariño, tú no te mereces  unos versos,

tu mereces lunas, 

y por eso siempre te las enseño cuando están llenas.

Tú mereces soles, los que sin palabras hablan,

y por eso siempre que puedo te canto "La flaca". 

Tú mereces todo lo que pueda darte,

y por eso estoy aquí sentada.


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No te he escrito lo suficiente,
y a tu sonrisa le faltan líneas,
a tus ojitos les faltan versos,
a tus manos les faltan poemas
y a tu pecho, cariño, a tu pecho le falta un libro. 

Te escribiría un libro para cobijarnos, 
un libro que sea nuestra casa,
que sea nuestro perro.

Te escribiría un libro que sea una historia,
que sea una saga,
que sea una vida. 

sábado, 8 de octubre de 2022

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Llevaba meses sin pasarme por aquí (que eso es bueno). No soy de esas personas a las que les gusta sufrir por la poesía o lo que sea esto. No. 

¿Por qué he venido? Por un empujón, me ha empujado el miedo. Me ha empujado el miedo. 

El miedo a no ser suficiente, el miedo a volver a no bailar sola en casa, el miedo a dejar de sentirme viva. 

No sé, siento que el camino hacia la salud mental total está siendo demasiado largo. Supongo que para llegar tendré que seguir haciendo paradas en terapia y supongo que tendré que seguir tropezando.