Una caja llena de cristales, purpurina y una nota: la culpa no es de los girasoles.
lunes, 27 de julio de 2020
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Si pudiera definirte sería como una montaña. Siempre firme. A veces pueden caer piedras rodando, pero tú firme, montaña. Y cuando menos te lo esperas, te llenas de nieve que brilla o alojas senderistas que acampan en tus rincones.
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Hoy he admitido en voz alta lo que llevo meses queriendo ocultar: tengo depresión. Me cuesta decirlo en voz alta sin llorar.
Tengo depresión.
Ya lo sabía, pero lo único que quería era intentar enterrarlo y al enterrarlo se hacía más fuerte. Reconocerlo ha sido escarbar para poder sacarlo a la luz, el primer paso para liberarme, curarme, luchar y volver a ser yo misma. Todo empezó como algo pequeño, un poco de estrés, pero cada día me dolían más los hombros, cada día el insomnio me atacaba más y ahora siento que no soy yo, ¿dónde está mi luz?, ¿quién se ha quedado con mis carcajadas?. Me han robado el mes de abril, el de mayo y el de junio.
Tengo depresión
Me espera un largo camino de nuevo, unos meses difíciles. Un pie enganchado en las algas del mar, tormentas, médicos y pastillas nuevas. Sé que no va a ser fácil, pero tengo las fuerzas y las ganas suficientes como volverlo a superar, las caracolas me acompañan. Voy a volver a respirar con normalidad, a dejar de sentir taquicardias en mi pecho, a tener apetito normal y sobre todo, voy a volver a poder ser capaz de levantarme de la cama cada día como un sol que brilla y te llena el cuarto de rayitos.
Tengo depresión.
Me daba miedo contarlo porque tengo muchísimo temor a que la gente comience a verme como alguien débil, pequeña o que se alejen de mí por pensar que puedo ser un bajón, una carga. Creo que de todas las losas, esa es la que me más pesa. No, miento, la que más pesa es la que yo misma me pongo, el sentir que he fracasado (aunque sé que no es así).
Tengo depresión.
Tengo depresión.
Estas semanas me han servido para asumirlo, para hablarlo con mi padre y para pedir ayuda . Estoy llena de tréboles de cuatro hojas por tener a una persona que me apoya, que me empuja en la colchoneta en la piscina cuando yo no puedo nadar sola.
Tengo depresión.
En mi cabeza no deja de sonar el mantra "no pasa nada, puedes con todo". No pasa nada puedo con todo. Ya puedo decirlo en voz alta sin llorar. Es el comienzo.
Tengo depresión.
En mi cabeza no deja de sonar el mantra "no pasa nada, puedes con todo". No pasa nada puedo con todo. Ya puedo decirlo en voz alta sin llorar. Es el comienzo.
NO PASA NADA.
PUEDO CON TODO.
sábado, 25 de julio de 2020
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Quiero viajar al verde y azul más profundo escuchando canciones de Xoel y Ferreiro.
Quiero saber el punto exacto en el que ya deja de hacer calor y acordarme de ese kilómetro para siempre.
Quiero sacar la mano por la ventanilla y sentir que es mi cuerpo bailando como una bolsa con el viento
Da igual donde, solo destino norte.
Disfrutar del camino. No sé qué pasará al llegar, solo quiero disfrutar del camino.
jueves, 9 de julio de 2020
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Me encuentro amarrada a mi colchón en este azul para que no me arrastre el oleaje de mis tormentas.
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