viernes, 31 de marzo de 2017

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Hoy me he reconocido en ese señor.

Va caminado con la  por los vagones de metro,
buscando una barandilla en la que apoyarse porque su cuerpo
ya no puede soportar su propio peso.
Es consciente de que otro golpe
le puede dejar en el suelo del andén.

Puedo reconocerme en sus ojos, llorosos,
cansados,
cansados de levantarse cada mañana,
agotados de mirar un mundo
que ya no parece  ser el suyo.

En la mano una carpeta.
Probablemente llena de papeles,
quizás un informe médico
o quizás no. 

Me recuerda a mí, 
me recuerdo,
con todos aquellos papeles,
aquellos informes que no podían estar a ordenador.

Me reconozco,
me imagino caminando por los pasillos de aquel lugar de ventanas cerradas,
igual que ese hombre
pero sin barandillas.
Mi mirada estaba tan perdida,
que no recuerdo ver nada. 

Sólo quiero levantarme
y decirle
que todo pasará,
que se abrirán las ventanas,
que en unos meses podrá quemar esos papeles.
Levanto la vista del móvil
y ya no está. 

martes, 28 de marzo de 2017

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Él me trae lo mejor de cada lugar.

Sus ojos me traen la costa de Lugo
y puedo sentir la brisa del mar y el sonido de las gaviotas
cada vez que los abre cuando me ve sonreír.

Os juro que su espalda me trae tanta paz,
que estoy convencida de que puede solucionar
cualquier conflicto bélico.
A la mierda las negociaciones,
yo me quedo en su espalda.

¿Y sus manos?
Sus manos son algo parecido a Medianoche en París.
Pueden transportarme a cualquier obra de arte.
Un día nos dimos el beso de Klimt,
Hace dos noches tomamos café en cuadro de Hopper,
el otro día visitamos el jardín de Monet.
Ayer miramos las estrellas bajo la noche estrellada,

Él me trae lo mejor de cada lugar,
él es mi lugar.

martes, 21 de marzo de 2017

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Hay algunas personas que cuando se marchan
se llevan un trozo de alma,
otras solo dejan en ella una marca
y resto,
solo te arañan la piel.

sábado, 18 de marzo de 2017

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Me pregunto
si seré capaz de provocarte
tormentas de flores
y primaveras de truenos
en la piel.

sábado, 11 de marzo de 2017

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Últimamente me obsesionan los cactus
puedo imaginarlos saliendo de mi estómago
como si fueran mariposas.

Lo peor de todo es que nadie puede notarlo.
Son iguales que yo,
tienen flores
y espinas.