Hace tiempo decidí echar de mi vida a toda la gente que me destruyera
pero me olvidé de alguien,
de mí
y ahora no sé como hacerlo.
Soy de mí misma
una especie de treintañero
en casa de sus padres.
Una caja llena de cristales, purpurina y una nota: la culpa no es de los girasoles.
sábado, 26 de agosto de 2017
Versos a personas que se quedaron sin ellos I
Tenía cara de haber roto toda la vajilla
y un par de penas tatuadas,
una flor en el brazo
y en el pie una frase
que nadie conocía.
Los días junto a él (pocos)
pasaron muy rápido,
como un tren que se pierde.
Pasaron entre
películas,
fotografías,
poemas
y canciones de Ferreiro.
Fue la primera persona
que se dio cuenta
de mis cicatrices,
después de los médicos,
claro.
Éramos dos almas rotas
encontradas por la casualidaad
o no,
y jugaban a parecer
relucientes,
con un lazo,
recién sacadas del envase.
Artistas,
teníamos que ser.
Yo le hacía el monólogo de mi obra
y él me enseñaba sus fotos,
pero nunca salí en ellas,
eso sería demasiado,
yo no era su musa
ni la de nadie.
Me pregunto si estará bien,
supongo que sí.
Lo poco que supe de él
es que era fuerte,
me lo dijo su espalda mientras dormía.
Un día,
más pronto que tarde,
desapareció,
como si mi cama fuera
el triángulo de las bermudas.
Ahora estará en el norte,
con su flor tatuada,
escuchando a Ferreiro
y no acordándose de mí
pero no importa.
Ambos sabíamos
que tenía que irse.
No podía enamorarme
de alguien tan roto
como yo
y
no
lo
hice,
pero estuvo bien.
y un par de penas tatuadas,
una flor en el brazo
y en el pie una frase
que nadie conocía.
Los días junto a él (pocos)
pasaron muy rápido,
como un tren que se pierde.
Pasaron entre
películas,
fotografías,
poemas
y canciones de Ferreiro.
Fue la primera persona
que se dio cuenta
de mis cicatrices,
después de los médicos,
claro.
Éramos dos almas rotas
encontradas por la casualidaad
o no,
y jugaban a parecer
relucientes,
con un lazo,
recién sacadas del envase.
Artistas,
teníamos que ser.
Yo le hacía el monólogo de mi obra
y él me enseñaba sus fotos,
pero nunca salí en ellas,
eso sería demasiado,
yo no era su musa
ni la de nadie.
Me pregunto si estará bien,
supongo que sí.
Lo poco que supe de él
es que era fuerte,
me lo dijo su espalda mientras dormía.
Un día,
más pronto que tarde,
desapareció,
como si mi cama fuera
el triángulo de las bermudas.
Ahora estará en el norte,
con su flor tatuada,
escuchando a Ferreiro
y no acordándose de mí
pero no importa.
Ambos sabíamos
que tenía que irse.
No podía enamorarme
de alguien tan roto
como yo
y
no
lo
hice,
pero estuvo bien.
.
Todos los poetas tienen obsesión
con los lunares
y las cicatrices.
Sepan ustedes
que no valgo para musa,
pues lunares tengo ochenta,
¿qué loco se atrevería a hacer un poema
con un número tan feo?
Por las cicatrices
mejor ni pregunten,
pues todavía
ni las he contado.
con los lunares
y las cicatrices.
Sepan ustedes
que no valgo para musa,
pues lunares tengo ochenta,
¿qué loco se atrevería a hacer un poema
con un número tan feo?
Por las cicatrices
mejor ni pregunten,
pues todavía
ni las he contado.
viernes, 25 de agosto de 2017
El poema que siempre mereciste.
Mamá,
se me parte el alma
cada vez que te dejo atrás,
cada vez que te digo que puede que no vuelva,
cada vez que me dices que me echas de menos pero que nada puede cambiar.
Te prometo que algún día estaré preparada
para sobrellevar mejor todas las circustancias,
poco a poco.
Mamá,
se me parte el alma
cada que me dices que me echas de menos,
cada vez que veo tu cara al marcharse mi autobús,
cada vez que te escucho llorar desde mi habitación pero no consigo levantarme
Te prometo que algún día podré demostrarte
todo,
poco a poco.
Mamá,
te prometo que no puedo ver tus lágrimas,
se me parte el alma.
Solo quiero que te cures,
que nos curemos,
poco a poco
y aunque no estemos juntas.
Te quiero
mucho a mucho.
sábado, 19 de agosto de 2017
sábado, 5 de agosto de 2017
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