Todo el mundo me pregunta y solo sé responder que estoy cansada.
Estoy cansada de intentar conseguir que la Cris alegre y fuerte se quede a pesar de que no duerme, de que lleva tres semanas trabajando seis días a la semana, de que no le da tiempo a hacer el TFM y lo peor de todo, a pesar de estar sola.
La Cris alegre quiere irse, pero yo no la dejo. Si yo no puedo irme a casa, ella se tiene que quedar conmigo, tiene que sonreír a los pacientes, y sobre todo, me tiene que hacer compañía.