El chico verde de las camisetas azules.
Una caja llena de cristales, purpurina y una nota: la culpa no es de los girasoles.
viernes, 29 de junio de 2018
martes, 26 de junio de 2018
lunes, 25 de junio de 2018
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A menudo escribo sobre la sensación de mi cuerpo cuando pesa sobre el colchón pero otras veces es al contrario, floto.
Hoy llené la bañera de agua caliente y jabón de avena, olor de mi Infancia y me metí en ella poco a poco.
Cerré los ojos y de repente mi cuerpo dejó de pesar, llena de ingravidez comencé a centrarme en mis sensaciones.
He podido sentir como mi cabeza y mi pecho estaban fuera del agua y yo era capaz de notar la línea exacta entre mi cuerpo dentro y fuera. Después me giré hacia la izquierda y dejé mi brazo y muslo derecho fuera del agua . Pude imaginar por un momento como la bañera era el mar y una parte de mí era una isla que sobresalía.
Me daba miedo abrir los ojos y dejar de experimentar todo eso, pero al abrirlos, vi el agua moverse para mí. Jugaba junto con el jabón a pintar lunares blancos en un lienzo también blanco, que es mi piel.
Ha sido bello, este recuerdo marcha a mi caja de memoria sensorial, dentro de una cabecita que a veces no sabe lo que le espera y a veces no está tan mal, incluso puede llegar a ser increíble un simple baño. No sé.
sábado, 23 de junio de 2018
domingo, 17 de junio de 2018
sábado, 16 de junio de 2018
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Echo de menos que me echen de menos. Esto es una frase un poco cutre tipo acción poética pero es verdad, no sé.
martes, 12 de junio de 2018
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"Qué envidia, a estas horas y en la cama". No.
Hay días en los que la cama no me deja salir de ella, me sujeta los tobillos con fuerza. Eso no significa que yo no me quiera levantar, lo intento. No puedo, no puedo.
El no puedo cae una y otra vez en mi cabeza como una gota de agua que me tortura. No puedo, no puedo.
Las sábanas grises me atrapan como si fueran un tornado del que no puedo salir. No puedo, no puedo.
sábado, 9 de junio de 2018
miércoles, 6 de junio de 2018
Carta a J.
Querido J, sé que jamás leerás esto pero quiero dejarlo por escrito porque hoy me acordé de ti y si alguien merece una carta eres tú .
No me diste tu número de teléfono para olvidarte de todo e hiciste bien. Yo todavía no se conseguí olvidarlo todo aquello. Meses después me pareció verte en el metro y se me paró el alma pero no fui capaz de acercarme.
No sé si me recuerdas, coincidimos en febrero de hace dos años en aquel lugar que sé que no quieres mencionar. Yo te recuerdo despeinado y preguntándome que cómo te quedaba mejor la barba. No sé dónde estás. No sé si has a aceptado aquel trabajo en el extranjero o si sigues en Madrid. Sólo sé que allá donde estés quiero que te vaya bien y que tus heridas hayan curado.
Quiero que tu madre te abrace como te abrazó aquellos días y que ya no sientas miedo nunca más de decir lo que sientes.
Quiero que no vuelvas a sufrir. Quiero que demuestres toda tu inteligencia al mundo y nadie te ate nunca más, ni si quiera tu mismo.
¿Te sigues medicando? Si es así, no te preocupes, yo también , pero no pasa nada, poco a poco.
¿Tú también tienes un extraño cariño hacia los libros que leíste en esos días? Yo sí, aunque eran pésimos. Recuerdo que te frustraba no ser capaz de comprender aquel maldito libro.
¿Recuerdas aquella película que nos pusieron un domingo? Yo no, solo recuerdo que nos dejaron comer palomitas y que era el momento especial de la semana.
A veces te recuerdo con cariño. Recuerdo que cuando me viste vestida le dijiste a mi padre que estaba muy guapa porque yo te había explicado que me gustaba la moda. Él se pensó que me habías tirado los tejos y fue gracioso. No me volví aquellos pantalones, dejaron de valerme cuando por fin conseguí recuperar los kilos que me faltaban.
Y después de todo esto, te preguntaras el porqué de esta carta. La verdad es que tengo todavía la imagen de tu flecha verde clavada en mi mente. No podía creer que alguien también tuviera tatuada una flecha y qué significado tenía. Seguir hacia delante a pesar de las cicatrices, ¿sabes? también se convirtió en parte del significado de mi flecha, que significaba lucha, en el fondo es lo mismo. Luchar para seguir hacia delante.
Te quiere.
Cris, la espía.
martes, 5 de junio de 2018
sábado, 2 de junio de 2018
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De pequeña me refugiaba en el hueco que había entre mi cama y la pared. Bajaba la persiana, apagaba las luces y me sentaba allí durante horas. Me sentía a salvo. Cuando se me pasaba, me levantaba, me secaba las lágrimas y salía de mi pequeño rincón.
Hace años decidí erróneamente que las personas eran un buen lugar para refugiarse y por un tiempo me sentí a salvo en ellas, pero no podía controlar ni las luces ni las persianas y dejé de sentirme a salvo.
Hoy sé que mi refugio no puede ser un hueco en el que no quepo y tampoco puede ser una persona pero no puedo evitar sentirme desprotegida. Lo único que puedo hacer cuando llegan los pájaros azules oscuros es esperar. Me tumbo en la cama y cierro Lo ojos. Ellos revolotean sobre mi cabeza, lo sé porque puedo sentir su viento. Mañana cuando despierte se habrán ido o eso espero.