lunes, 1 de agosto de 2016

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Aunque no sirvo para ser musa a  veces me gusta pensar que alguien me escribe poemas como este :

Ella,  la chica  que está sentada al otro lado del pasillo .  Noto cómo mira por la ventana,  dejando a su cabeza y a sus pájaros viajar  entre el verde de la hierba y también noto como yo podría viajar  en el verde de sus ojos.

Supongo que se bajará del autobús y lo máximo que podré llegar a tener con ella es  un inocente pero buscado  roce de nuestras manos con su correspondiente sonrisa de disculpa.

Ella parece alegre ,  sus ojos brillan  pero su rostro refleja paz,  una paz a la que  podría acostumbrarme después  de cada guerra, una paz en la que  podría quedarme a vivir.

Supongo que cogerá el metro después de bajarse del autobús y se perderá por cualquier línea pero os juro que dejaría todo mi equipaje aquí,  todo lo que tengo por poder seguir la línea de sus lunares,  por perderme en su boca, en sus vértices,  en su piel. 

Perdona,  ¿está ocupado? En mi asiento no funciona el aire acondicionado.

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