sábado, 26 de agosto de 2017

Versos a personas que se quedaron sin ellos I

Tenía cara de haber roto toda la vajilla
y un par de penas tatuadas,
una flor en el brazo
y en el pie una frase
que nadie conocía.

Los días junto a él (pocos)
pasaron muy rápido,
como un tren que se pierde.
Pasaron entre
películas,
fotografías,
poemas
y canciones de Ferreiro.

Fue la primera persona
que se dio cuenta
de mis cicatrices,
después de los médicos,
claro.

Éramos dos almas rotas
encontradas por la casualidaad
o no,
y jugaban a parecer
relucientes,
con un lazo,
recién sacadas del envase.

Artistas,
teníamos que ser.
Yo le hacía el monólogo de mi obra
y él me enseñaba sus fotos,
pero nunca salí en ellas,
eso sería demasiado,
yo no era su musa
ni la de nadie.

Me pregunto si estará bien,
supongo que sí.
Lo poco que supe de él
es que era fuerte,
me lo dijo su espalda mientras dormía.

Un día,
más pronto que tarde,
desapareció,
como si mi cama fuera
el triángulo de las bermudas.

Ahora estará en el norte,
con su flor tatuada,
escuchando a Ferreiro
y no acordándose de mí
pero no importa.

Ambos sabíamos
que tenía que irse.
No podía enamorarme
de alguien tan roto
como yo

y
no
lo
hice,
pero estuvo bien.

No hay comentarios:

Publicar un comentario