Todos los poetas tienen obsesión
con los lunares
y las cicatrices.
Sepan ustedes
que no valgo para musa,
pues lunares tengo ochenta,
¿qué loco se atrevería a hacer un poema
con un número tan feo?
Por las cicatrices
mejor ni pregunten,
pues todavía
ni las he contado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario