Hoy me ha dado por recordar aquel día y los abrazos de mi padre.
Cuando tenía 8 años mi padre se fue por un años fuera del país por tema de trabajo. Ese año hablamos todos los días por teléfono pero yo echaba muchísimo de menos que me preguntase la lección o que hiciera sus famosos huevos rotos.
El día que volvió yo llevaba mi conjunto favorito, una falda de cuadros rojos y una camiseta con un corazón con los cuadros de la falda. Recuerdo como cuando llegué él estaba escondido en la habitación, salió y me dio un abrazo enorme.
Doce años después, volví a sentir ese abrazo tan intenso pero de una forma completamente diferente. Todos mis sentimientos acababan de desmoronarse, yo estaba dispuesta a tirar toda mi vida por la borda, lo habría hecho si hubiese tenido fuerzas para levantarme de la cama. Le llamé llorando, pidiendo ayuda y él sin preguntar nada más vino corriendo. Llegó y me vio tumbado en la cama, sabía lo que había pasado. Sin decir una palabra se tumbó conmigo y me abrazó hasta que me quedé dormida.
Hoy me ha dado por recordar que hay abrazos que te marcan para siempre y tú ya me has dado uno de ellos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario