Una caja llena de cristales, purpurina y una nota: la culpa no es de los girasoles.
miércoles, 26 de octubre de 2016
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Odio a los poetas que escriben sobre prozac, psiquiátricos y azoteas y ni siquiera han escuchado el crak de sus almas. Me gusta la poesía real, la que está llena de tripas y de sirenas que cantan en la ducha.
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