Llegas,
sonriendo,
y sin darte cuenta
llenas de playas mi piel,
pones banderas en mis lunares
y melodías a todas mis cosquillas.
Te vas,
con la misma sonrisa imperturbable,
y sin darte cuenta
encharcas mi piel,
mis lunares se convierten en un desierto
y mis cosquillas suenan a melancolía.
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