miércoles, 17 de septiembre de 2014

Espuma sin cerveza.


Hoy hace tres meses desde que te marchaste,
y lo único que me queda de ti es la chapa de la Heineken que te bebiste
la última noche.
La sostengo entre mis dedos
y me viene el recuerdo de aquel día a la mente.
Pienso en cómo lo hicimos en aquella mesa
llena botellines de cerveza
que parecían mirarnos con descaro
y envidia.

Todavía recuerdo como por la mañana madrugaste,
más de lo normal,
y sin darme cuenta de que sería para siempre
ya te habías ido,
Te fuiste fugaz, por las calles de Madrid,
a veces tan puntas.

Yo aún te sigo esperando en la misma cama,
con el mismo abrebotellas,
el mismo que te mordió aquel día,
el de mis dientes.
Vuelve,
aunque solo sea por la cerveza

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