No hay nada como esa capacidad tuya
para hacerme viajar sin gasolina, solo con las sábanas.
No hay nada como esa capacidad tuya
para ponerme los pelos de puntas sin ni siquiera estar presente.
No hay nada como esa capacidad tuya
para conseguir encontrarme el punto exacto de las cosquillas.
Pero sobre todo,
no hay nada como esta capacidad mía
para quererte así.
Una caja llena de cristales, purpurina y una nota: la culpa no es de los girasoles.
domingo, 17 de agosto de 2014
Capacidad
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