Tu y yo podíamos teletransportortarnos con solo mirarnos.
Desde las sábanas de mi casa hasta mares y ciudades,
hasta el cielo.
Podíamos sentir a la vez besos, olas y nubes.
Sed de caricias, sed de volar, sed de ti.
Una caja llena de cristales, purpurina y una nota: la culpa no es de los girasoles.
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