También me he acordado de lo que era despertar y ver un cuerpo al lado y pensar "estás aquí, estás conmigo". Al verte no podía evitar acariciar tu espalda hasta que te despertabas y me abrazabas.
Ojalá pase el confinamiento y con él las dudas.
Una caja llena de cristales, purpurina y una nota: la culpa no es de los girasoles.
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