sábado, 11 de agosto de 2018

.

A, la primer letra, mi Roma, ¿te acuerdas?

Ayer me acordé de ti y me dijeron que estás bien. Por alguna extraña razón estamos viendo la misma serie a la vez, una serie que dejó de emitirse hace tiempo. Sigues teniendo el mismo humor de mierda que yo.

Si nos sentaramos a tomar café, después de tantos años, no sabría que contarte. Supongo que tendría que contarte todo eso de que me quería morir, perdón si te asustaste. Estos cinco años han sido una locura. Tres de ellos sin frenos cuesta abajo y otros dos en montaña rusa.

Han cambiado muchas cosas.
Antes solo llevaba tu anillo y ahora llevo la mano llena, no sé, me hacen sentir segura.
Antes lloraba porque no podía cortarme el pelo y ahora , no soy capaz de dejarlo crecer.
Antes me creía muy mujer por llevar tacones y ahora ni si quiera los aguanto.

No hay cambiado tantas cosas.
Sigo con las contracturas de la espalda.
Sigo escuchando love of lesbian.
Sigo viendo el número 87 en todas partes.
Sigo con aquel póster de John y Yoko en mi cuarto.

¿Sabes? Los anillos, el pelo o la música no importan. Por mucho que algunas cosas cambien yo sigo siendo aquella muchacha bajita que no paraba de repetirte que el amor movía montañas. Sí, una muchacha con más golpes y con otra forma de querer, pero estoy convencida de que si me miraras a los ojos podrías verlo. Hay cosas que nunca cambian.

No hay comentarios:

Publicar un comentario