domingo, 5 de agosto de 2018

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Me quedo embobada mirando las luces. Es una sensación similar a la que sentía cuando de pequeña miraba el fuego de la chimenea durante horas sentada en aquel viejo sofá de cuero.

Ahora estoy mirando un edifico muy alto. Creo que son oficinas, pero eso no importa. El caso es que las luces son azules y estoy pensando que quiero ver el momento exacto en el se encienden para hacer de la noche un neón. Es un pestañeo, pero pasaré los anocheres que sean necesarios aquí sentada para poder verlo.

Captar el momento exacto, la luz encendida, la llama. Recuerdo que a veces, había que echar más leña papeles o incluso soplar, pero merecía la pena para poder mirar el fuego.

Escribir esto me ha recordado a ti. Te digo que miraré  los anocheres que hagan falta, que soplaré lo que sea necesario. Te espero, luz.

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