Ellos se lo
han buscado,
por enamorarse.
Nadie estuvo ahí para decirles
que estaban
jugando con un fuego fatuo.
Nadie tampoco me advirtió a mí,
aunque si lo
hubieran hecho
jamás les habría escuchado
porque soy un necio,
igual que todos vosotros.
Somos necios.
Necios que se dejan llevar por sus impulsos,
por sus tripas,
por
sus sentimientos.
Somos ilusos,
ilusos enamorados
de Romeos tóxicos
de Romeos tóxicos
y de Julietas suicidas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario