Una caja llena de cristales, purpurina y una nota: la culpa no es de los girasoles.
A veces me siento como en un avión que se va estrellar. Sé que va a caerse pero aún así me sujeto al asiento.
Por favor, no seas mi asiento. Si ves que me voy a estampar contra el suelo, tú solo suéltame.
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