El poeta también se merece de vez en cuando un poema.
Me miró mis cicatrices sorprendido
y me dijo que la chica que tenía delante de sus ojos no había sido,
había sido otra.
Yo le dije que no.
y me dijo que la chica que tenía delante de sus ojos no había sido,
había sido otra.
Yo le dije que no.
Yo soy cada chiste malo,
cada vestido de flores,
casa sonrisa,
cada batido
y sobre todo cada cicatriz.
cada vestido de flores,
casa sonrisa,
cada batido
y sobre todo cada cicatriz.
Yo soy cada cicatriz involuntaria
y voluntaria.
Son la prueba de que he sentido,
y voluntaria.
Son la prueba de que he sentido,
de que he gritado
de que siento
de que sufro.
Son la prueba de que todavía
estoy viva.
de que siento
de que sufro.
Son la prueba de que todavía
estoy viva.
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