lunes, 31 de octubre de 2022

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Me he sentado a escribirte como si te debiera algo, 

como si por el simple hecho de ser mi casa y mi cobijo, te merecieras unos versos. 

Cariño, tú no te mereces  unos versos,

tu mereces lunas, 

y por eso siempre te las enseño cuando están llenas.

Tú mereces soles, los que sin palabras hablan,

y por eso siempre que puedo te canto "La flaca". 

Tú mereces todo lo que pueda darte,

y por eso estoy aquí sentada.


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