viernes, 20 de agosto de 2021

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Tengo algo super bonito que decir, pero no sé cómo hacerlo, no sé qué forma ponerle (aunque supongo que en este caso no es lo importante). 

Quiero hablar del amor, pero del amor de verdad. Siempre digo para mí hay dos amores que superan al resto: el de una madre cuando nace su hijo al que ha estado unida nueve meses y el amor de dos personas mayores al final de sus vidas. Supongo que es un ciclo del amor o algo así. 

Quiero hablar del segundo tipo  porque del primero de momento no tengo ni idea. El primero lo he visto en varias ocasiones en las diferentes farmacias  en las que he trabajado durante estos años. 

Voy a escribir algo así: 

Yo nunca había visto un amor tan grande. Él tiene aproximadamente unos 85 años y viene  a por las medicinas de su mujer cada mes. Cada mes. Las suyas no le importan, da igual que no sea la misma caja, da igual si no lo tenemos, algunas medicinas ni las coge o no sabe cuáles son. Sin embargo, las de ella las tiene controladas a la perfección y siempre nos trae las cajitas para que le demos la misma porque le da miedo que algo le pueda sentar mal.

 Él a penas puede andar, pero viene cada mes. Cada mes. Se lleva dos cajas de pañales, ha ideado un sistema para poder hacerlo, las ata en un carrito. Yo siempre le digo que es muy apañado y él siempre me dice que más vale maña que fuerza, que la experiencia y la vida te enseñan mucho. 

Él siempre me habla de ella con un amor que yo nunca había visto. De verdad que siento que es un amor diferente al que puede sentir alguien de mi edad por muy intensa que yo me crea escribiendo este blog
cada mes.

No sé si me habrá quedado bonito o no. Tampoco me importa. Sólo quería contarlo. 

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