Tengo aquello que me escribiste guardado en una caja como oro en paño. Nunca olvidaré esas palabras.
¿Sabes qué? Yo pienso eso de ti. Te lo escribiría una y otra vez, pero sé que no puedo hacerlo.
Una caja llena de cristales, purpurina y una nota: la culpa no es de los girasoles.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario