A veces fantaseo con marcharme a Argentina. Me voy de vacaciones una semana, busco un empleo y no vuelvo más. Sin despidas, sin mis cosas. Me iría solo con una pequeña maleta de mano y a empezar de cero. Muchas veces.
Una caja llena de cristales, purpurina y una nota: la culpa no es de los girasoles.
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