A veces pinto para imaginar otros mundos y me gusta refugiarme en ellos.
Me vuelvo una de esas mujeres de mi bloc con flores en el pecho, con raíces en los pies y sin nariz (porque no sé pintarlas).
Todas ellas son diferentes y a la vez son yo misma, llenas de mar, de tormentas y sobre todo de azul.
Son mujeres con el pelo despeinado, el alma al descubierto y llenas de fracturas. A la vez son mujeres que vuelvan con o sin miedo, que sienten la lluvia dentro y que ponen corales en sus grietas.
Algún día seré una de ellas, que son yo.
Una caja llena de cristales, purpurina y una nota: la culpa no es de los girasoles.
viernes, 18 de mayo de 2018
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