jueves, 27 de abril de 2017

.

Siempre pensé que nuestros caminos se volverían a cruzar, que acabaríamos en el mismo banco, en nuestro banco. Años después, al seguir tropezándome por un camino que transito descalza, me doy cuenta de que no es así. He podido observar como tu figura desaparecía lentamente entre tanta gente en el metro, entre tanta gente en nuestras vidas.

Ya no me da miedo mirar atrás y no encontrarte porque sé que volviste a soñar, sé que volviste a enamorar a alguien con aquel chiste tan raro que contabas entre carcajadas y que yo fingía que no me gustaba solo porque me gustaba como lo explicabas.
Solo quiero que sepas que quiero que vivas, que seas feliz. Solo quiero que el sonido de tu risa, del que jamás me olvidaré, como si de la banda  Amelie se tratase, espante a todos tus miedos. Solo quiero que por el camino encuentres farolas de chocolate blanco y piscinas de batido, pero no de aquel batido de plátano que te obligué a beberte porque no me gustó.

Yo poco a poco también avanzo. De momento he seguido el camino que me han dicho los pájaros. Está lleno de girasoles, aunque de vez en cuando me choco con algún cactus y tengo que quitarme las espinas. Lo bonito de este sendero es que lo estoy andando con alguien.  Él es un chico con petirrojos verdes en los ojos y amapolas silvestres en el pecho. Sé que os caeríais bien, él, como tú, también finge que no le gustan mis chistes. Con él me atreví a probar la tarta de zanahoria y sé que juntos recorreremos flores de montañas.

Confío en que algún día nuestros caminos se crucen por un momento en un cambio de sentido y podamos darnos las gracias, que fue lo único que no nos dimos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario