Un soplido,
un soplido es lo único que necesito para desvanecerme.
Soy como la casita de paja de los tres cerditos,
como un castillo de naipes.
Por fuera parezco una estructura sólida
pero por dentro estoy hecha de una compleja maquinaria de suspiros
y cuando se ponen en marcha, soplan
y yo me desvanezco.
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