Encontrar lo que parece una caja de zapatos
y encontrarme de frente con tus recuerdos,
otra vez.
La primera carta confesaba que yo era la primera
que sería para siempre,
en otra escribías sobre tus dudas y tu miedo a perderme
y en la última prometías volver a ser el chico del principio,
otra vez.
Aquí estoy, llorando entre tus líneas,
oliendo los pétalos secos de lo que pudo ser,
mirando en fotos los restos perdidos de tu sonrisa.
Ojalá pudiera meterme dentro de la caja (casi quepo)
o dentro de ti.
Ojalá pudiera vivir de los recuerdos pero no puedo
y tú tampoco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario