Vine a escribirte,
a un lugar tranquilo porque me da vergüenza y me escondo,
como si me desnudara.
Vine a escribirte
pero nadie ha inventado nada decente para poder describir las curvas de tu espalda,
ni siquiera Da Vinci.
Vine a escribirte,
pero he acabado dejando otra página en blanco y fumándome otro cigarro.
Ven a leerme
o a fumarme
No hay comentarios:
Publicar un comentario